QUÉDATE CONMIGO

QUÉDATE CONMIGO

“Ven y escucha lo que te voy a contar…”

En un lugar muy lejano…

Un hombre se encontró una semilla, la recogió del suelo y la guardó en su mochila. Cuando llegó a su casa quiso plantarla, pero la semilla se cayó ¡ plufff!.

Rodó y rodó por el suelo hasta que desapareció.

El hombre la buscó desesperadamente pero no pudo encontrarla.

Al día siguiente, su esposa se dispuso a barrer el suelo, sin darse cuenta le dio con la escoba y la semilla volvió a rodar hasta el umbral de la puerta.

En esos momentos, apareció un lindo ruiseñor que cantaba entre los árboles, la tomó en su pico y alzó el vuelo.

De repente, comenzó a azotar un viento muy fuerte.

El ruiseñor trató de evitarlo, pero en el intento se le cayó la semilla del pico. Cuando la semilla despertó, se encontró en medio de un bosque.

Miró a su alrededor y observó la cantidad de árboles que había en aquel lugar. Eran hermosos, verdes, altos y de grandes hojas.

Cuando sea mayor quiero ser como ellos, pero… ¿ Qué tengo que hacer?.

Preguntaré a esa ardilla que viene por ahí.

Hola, señora ardilla ¿ sabes que tengo que hacer para crecer como esos hermosos árboles?.

La ardilla la miró, asintió con la cabeza y se fue asustada.

Al rato, escuchó unas voces a lo lejos, ¿ quién hará tanto ruido?.

De pronto vio como el bosque se llenaba de niños. Venían de la ciudad a pasar un buen día.

Se le ocurrió que tal vez, alguno, podría ayudarla; así que comenzó a dar gritos por si  la escuchaban.

¿ Sabéis como puedo crecer?, ¡ quiero ser grande y robusta como ellos!, exclamó.

Después de tanto gritar, escuchó una voz dulce y hermosa que le decía: no te preocupes , te ayudaré.

Primero…

te haré una cama en el suelo para que puedas descansar,

te taparé muy bien para que no te falte el calor.

Cuando venga la lluvia, toma el agua que necesites, ella te despertará.

Después, verás algo brillar y te asomarás para ver los tibios rayos del sol.

La semillita replicó: ¡si me asomo me caeré!.

El niño le sonrió.

No, no te preocupes.

Cuando eso pase te habrán crecido los pies y podrás mantenerte erguida.

¡ Genial! dijo la semillita. ¿Y después?

Después,  seguirás creciendo buscando la luz del sol, te crecerán los brazos y te vestirás de verde.

Eso es ¡Fantástico!.

VAMOS, VAMOS, ayúdame, cuanto antes me duerma más pronto despertaré.

Al cabo del tiempo…

En el bosque apareció un muchacho,

se acercó al sitio dónde hacía muchos años había preparado una cama para la semillita, y observó que en su lugar había un hermoso Árbol.

Era alto, robusto, estaba lleno de flores y frutos, daba cobijo a los animalitos del bosque y se veía feliz, porque a su lado tenía dos arbolitos pequeños que estaban comenzando a crecer.

El muchacho se sentó un rato a su lado,  lo miró y sonrió poruqe había ayudado a la semillita a cumplir su sueño y estaba orgulloso de verla feliz y resplandeciente.

Y colorín, coloreado esta historia se ha acabado.

 

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Un mundo hostil, que carece de valores.

Un mundo hostil, que carece de valores.

Indignación ante tanta pasividad, falta de motivación, desinterés y un largo etc. Debemos ayudar a los niños y las niñas a comprender todo lo que se les intenta transmitir. Tenemos la obligación y el deber de prepararlos y enseñarlos para la vida. No podemos dejarlos en el desidio, perdidos en un mundo artificial, dónde las máquinas cada día absorben más su cerebros. No se trata de buscar culpables, sino remedios ante tanta dejadez y aburrimiento escolar.

Una vez alguien  dijo: que cada niño era una semilla, un granito en la tierra que empezaba a germinar. ¿ Cómo lo hacía?, gracias a la ayuda de las familias y los maestros que impartían sus conocimientos. Cada aportación sería fundamental, porque eso haría, que poco a poco esa semilla fuese creciendo.

También, advirtió, que vendrían tiempos malos: de lluvia, de sequías, vientos, tempestades, que querrían arrancar sus raíces. Y dijo: debéis permanecer firmes a vuestros principios, y a todo lo que habéis aprendido en el camino, pero sobretodo a ser fieles a vosotros mismos. De esa manera los malos hábitos, los vicios, la corrupción…; no conseguirán doblegaros. Vuestro tronco permanecerá firme y sus ramas crecerán fuertes.

Con el paso del tiempo entiendes, que cuando el tronco era aún débil e inmaduro llegaron los vientos y soplaron fuertes intentando torcerlo. También, llegaron las tempestades cargadas de furia y hastío…Pero, ya nos habían advertido sobre eso, nos enseñaron a ser fuertes y a buscar soluciones positivas ante tanta adversidad.

Hoy día sabemos, que ese árbol creció al igual que otros, se hizo grande y sigue creyendo que las cosas se pueden hacer mejor, siempre hay un momento para cambiar, para decidir y optar por un SI o un NO.

Vivir en un mundo hostil que carece de valores, lleno de niños sin infancia, que pierden su tiempo en máquinas absurdas, en vez de coger un libro y despertar su imaginación es devastador.

Esas son las generaciones que se están creando, llenas de envidia, de mentiras, de materialismo, dónde la calumnia y el reírse de otros es prioritario, y lo defienden como si fueran verdades absolutas ante sus ojos y ante los de otros, eso es muy triste y vergonzoso, porque en el fondo sólo demuestran lo vulnerables que son.

Hay que buscar soluciones y ofrecerles una visión de futuro diferente, dónde la permisividad y la pena, no se antepongan a la disciplina y al hacer las cosas bien.

¡¡Otoñina y los polvos mágicos!!

¡¡Otoñina y los polvos mágicos!!

El viento soplaba fuerteeeeee.

Los árboles estaban desnudos porque sus hojas revoloteaban por el suelo, las nubes se habían oscurecido y todo parecía indicar que iba a llover.

Nosotros estábamos en clase, cuando de repente…pluf, se escuchó un gran estruendo. Algunos niños y niñas se asustaron, así que la maestra decidió salir del aula para ver  lo que pasaba. De repente, apareció alguien sorprendente en el aula, nos quedamos todos atónitos.

¡No podía ser verdad! Pero… sí.

Era un ser diminuto, vestía un traje de hojas como el color del otoño. Sus pies eran pequeñitos y en su mano llevaba una varita de roble.

Todos los niños y niñas  se quedaron atónitos, no podían creer lo que estaban viendo sus ojos en esos momentos.

Había tanto silencio que hasta el viento se había parado. Ese ser diminuto comenzó a hablar, así que todos pusimos mucha atención a sus palabras.

Queridos niños y niñas:

Soy Otoñina “el hada del otoño”.

Cuando el viento sopla fuerte… y las nubes oscurecen, puedo cruzar el puente del bosque encantado. ¡Tenemos un problema !, y necesitamos vuestra ayuda, poned mucha atención:

En el país de las hadas todo está desvaneciéndose ,cuando un niño o niña sonríe, se comporta bien y tiene el corazón noble, las hadas vuelan hermosas  y cantan alegres por el campo…

Una mañana al despertar observé que las praderas habían empezado a marchitarse, el polvo de hadas ya no brillaba y las flores no tenían color. Todo estaba oscuro y muy triste.

¿ Sabéis porqué?

Porque los niñ@s no se comportaban como debían, molestaban a sus compañer@s, discutían entre ellos y hacían muchas fechorías… Estoy muy preocupada, porque si siguen así todo el país de las hadas desaparecerá.

¿ Sabéis cómo podemos ayudarlas?. Podríamos,mmmm.

¡Ya!, creo que ya lo tengo… ¿Y si os enseño a crear polvo de hadas?. tal vez así, la discordia y los conflictos desaparezcan, y con un poco de suerte podamos ayudar a todas las hadas. ¿ Qué os parece?.

Los niñ@s aceptaron ayudar a Otoñina, aprendieron a hacer polvo de hadas.

Ahora reina la paz y la bondad en el aula y el país de las hadas a vuelto a resplandecer como antes.

Y colorín, colorado esta historia tan hermosa ya se ha acabado.

Llega febrero…

Llega febrero…

El mes de febrero, un mes para descubrir y vivir el carnaval. La curiosidad, mezclada con un poco de impaciencia ha llenado el aula de expectación. Los niños y niñas están felices hoy van a trabajar la caracterización. Para eso hemos utilizado recursos sin ningún tipo de alérgenos y fáciles de quitar.

Carlina les ha contado un cuento y se han repartido los personajes, ahora toca ir al rincón del espejo. En este rincón nos ayudamos los unos a los otros y nos divertimos muchísimo. !!Fantástico!! dijo Carlina sois los duendes más Molones del colegio. !Vamos! empecemos nuestro cuento…

“Había una vez un bosque,

verde verde como el trébol,

lleno de elfos y duendes,

traviesos y juguetones.

Esos duendes eran mágicos

y les gustaba cantar,

canciones de carnaval.

Siempre estaban escondidos,

pero un día decidieron ir a la fiesta del cole

y con los niños y niñas se pusieron a jugar.

Cuando llego el festival todos los niños y niñas se disfrazaron de duendes,

para que sus amiguitos pudieran cantar la canción del carnaval.

 Entre duendes y trastadas,

pasaron los duendes verdes una fantástica trebolada.”

Así se cierra el día en un aula de infantil, han aprendido a soñar, también han vuelto a reír y Carlina piensa ya en volver a repetir otro día de carnaval en el aula de infantil.